Una "alhaja descomunal"

Una de las claves del Corpus toledano
Según recoge el doctor Marañón, Pérez Galdós (1843-1920) definió a la Custodia de la Catedral de Toledo como “alhaja descomunal”. Es una singular pieza de orfebrería del siglo XV que se identifica con la celebración del Corpus Christi de Toledo. Forma parte forma parte del tesoro catedralicio donde se pude admirar regularmente en un lugar preeminente. En su génesis y procesos posteriores se reúnen nombres de artesanos, reyes y prelados con apellidos de ecos históricos. A lo largo de los siglos ha vividos momentos inciertos y raras salidas de la Toledo, siempre por circunstancias difíciles o motivos muy extraordinarios relacionados con celebraciones religiosas, muestras o actos muy especiales.