Las calles ornamentadas

Las calles ornamentadas

En cualquier lugar la celebración del Corpus Christi es desde siempre una manifestación de ensalzamiento eucarístico, magnificando los actos piadosos, templos y el entorno por donde discurre la procesión. En Toledo puede decirse que se mantienen unos usos vinculados a la fiesta barroca y la transformación de los espacios públicos para escenificar determinados rituales religiosos o profanos. Así, mientras se van cubriendo las calles, en las paredes se disponen reposteros o colgaduras bordadas con escudos y motivos asociados a esta fiesta. En los siglos XVI y XVII los principales gremios y artistas se encargaban de levantar arquitecturas efímeras con telones y ensambladuras de madera que simulaban nobles construcciones en determinados puntos de la carrera. Hoy se mantienen arcos realizados con guirnaldas o hierro forjado ante alguna plaza sobre ciertas bocacalles. Guirnaldas, montajes florales, macetas, pequeñas imágenes en algún rincón, faroles, y luces ponen las sensaciones cromáticas. Dentro de esta transformación el suelo también recibe algunos cambios pasajeros como el echar arena húmeda antes de la procesión y un manto de tomillo y otras hierbas aromáticas que aportan su protagonismo al mezclarse con el incienso procesional.

Imagenes

Toldos preparados para ser montados
Extendido de los toldos en el suelo de la calle
Izado de los toldos
Sogas auxiliares para tensar los toldos
Amarres de los toldos en paredes y puntales
Farol decorativo antes de ser colocado
Instalación de faroles bajo los toldos al final de la calle del Comercio
Faroles ornamentales en la calle del Comercio
Arcos de hierro forjado en la calle de Agustín Moreto
Colocación de un arco en la embocadura de Jesús y María con la calle de la Trinidad,
Mesa de trabajo de los floristas a pie de calle
Plantas ante la puerta de los Leones

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