'L´assedio dell Alcazar'. Orígenes de una película (1939-1940)

25-04-2026

El cerco del Alcázar fue un hecho esencial para el franquismo glosado en textos, proyectos varios y en un célebre filme

El 1 de enero de 1937, en el Cine Moderno de Toledo, como complemento a La verbena de la Paloma, se proyectó un noticiario sobre el sitio del Alcázar con los allí refugiados, alzados contra el gobierno republicano y su rescate por el Ejército de África en 1936. El público vio por primera vez las tomas que los operadores que habían hecho en la ciudad con las milicias sitiadoras, la explosión de la mina y la aclamada llegada de Franco al baluarte. Antes de acabar aquel año, y durante toda la contienda, aflorarían múltiples artículos, reportajes y libros con exaltadas emociones profranquistas, como los firmados, entre otros muchos, por H. Massis y R. Brasillach, R. Timmermans, A. Risco, A. Bravo Riesco, J. Arrarás, Martínez Leal, J. Enriquez de Salamanca o D. Muro Zegri. También, además de las producciones cinematográficas editadas por los servicios de propaganda, surgirían otros proyectos inspirados en la epopeya alcazareña.

Según el historiador L. Fernández Cuenca, en noviembre de 1936, la Twentieth-Century Fox anunció un -fallido- filme con guion del periodista estadounidense H. R. Knickerbocker titulado de The Siege of The Alcazar. Entre enero y febrero de 1937, el diario toledano Imperio invitó a quienes habían vivido el asedio acudir a la Jefatura Provincial de Flechas, en la plaza de los Postes, para dar detalles del cerco, su nombre y ser fotografiados a fin de incluirlos en lo créditos de una película que se titularía «La Defensa del Alcázar de Toledo», sin saberse luego nada más. Ello pudo ser parte del proyecto que el productor mexicano afincado en España, Antonio Rey Soria, había presentado en el Registro Provisional de la Propiedad Intelectual con el título La defensa del Alcázar de Toledo. Una película dedicada al Generalísimo Franco y a su valiente Ejército. Tampoco prosperó, en 1939, la película El Alcázar de Toledo (Una lanza por España), con guion de Eduardo Marquina. Y es que, según la prensa, en 1940, la Censura ya había rechazado una decena de guiones alusivos al mismo episodio.

Guion y producción

Los setenta días del cerco del Alcázar tuvieron una resonancia internacional. En 1937, el corresponsal italiano, Pietro Caporilli, afecto al régimen mussoliniano, publicó Spagna Rossa, entre otras obras sobre la contienda española. En julio de 1939, visitó Toledo con el reconocido director de cine Augusto Genina y el productor Renato Bassoli que acompañaban al conde Ciano, yerno de Mussolini y Serrano Suñer escuchando las explicaciones del propio Moscardó. Según detalla el investigador Félix Monguilot (2015) sobre la relación cinematográfica hispano-italiana ente 1939-1943, tras aquella visita Caporilli y los cineastas mostraron el deseo de crear una película sobre el asedio. La idea agradó al Gobierno que facilitaría permisos, material y asesoramientos oficiales que encomendarían a los tenientes coroneles José Carvajal y Ricardo Villalba Rubio.

El guion fue elaborado por Genina, A. de Stefani y U. Betti y producido por los hermanos Carlo y Renato Bassoli. Se planificó un filme con todos los hechos esenciales del cerco, desde la proclama del alzamiento el 21 de julio hasta el rescate por las tropas de Varela el 28 de septiembre, más una ficticia trama amorosa entre el capitán Vela (Fosco Giachetti) y Carmen (Mireille Balin) una frívola joven que viviría el azaroso encierro. Se estimó un presupuesto inicial -luego ampliado- que superaba cuatro millones de liras. La falta de ayudas oficiales españolas se compensó con el apoyo particular de U-Films, productora del empresario Saturnino Ulargui. A pesar de la ingente aportación italiana, la película se exhibiría como «una gran superproducción nacional».

Un rodaje entre Toledo y Roma

El 28 de septiembre de 1939, tres años después de la «liberación» del Alcázar, empezó oficialmente el rodaje. El 1 de octubre comenzaba en Roma la elección de los intérpretes italianos de la película L´assedio dell´Alcazar. Mientras, en Toledo, se tomaban testimonios de los supervivientes y vistas de las calles y la ciudad. En Madrid, en el salón de plenos del Congreso, se evocó la intervención de Calvo Sotelo que hizo un mes antes de su asesinato. El 5 de noviembre, Bassoli y Genina presentaban todo el proyecto a la prensa madrileña, asistiendo el general Moscardó que leyó el guion. Su figura sería encarnada por el actor español Rafael Calvo, la de Luis Moscardó corrió a cargo del joven Carlos Muñoz, siendo ambos los únicos actores españoles.

En los estudios romanos de Cinecittá, el director artístico Gastone Medin logró un gran decorado que reproducía el patio del Alcázar y su gradual destrucción durante el asedio. También se recrearon interiores toledanos, como una ficticia casa de la calle del Comercio, despachos, cuarteles, incluso el vestíbulo de la estación de tren. En aquellos sets los actores y numerosos extras interpretaron las fases del relato, ya fuesen escenas de pánico, combates o la tensión romántica de los protagonistas. Los planos tenían una doble toma, sin sonido, para ajustar durante el posterior doblaje las locuciones en italiano y español. Es decir, el elenco artístico no trabajó en Toledo. En abril de 1940, solo el equipo técnico volvió a la ciudad filmando ahora escenas con profusos figurantes para ambientar el temor de la población civil en las calles de Alfileritos, la puerta del Cambrón, el puente de San Martin, protestas, ataques y asaltos de milicias en Tavera o en el Corralillo tras la explosión de la mina. Según la prensa, entre España e Italia, trabajaron de ocho a catorce mil figurantes como defensores, atacantes, militares y población civil durante 350 jornadas de trabajo.

Como recoge Monguillot, en junio de 1940, Genina con el equipo de rodaje y el material filmado regresó apresuradamente a Italia al tiempo que, junto a Alemania, se declaraba la guerra a Francia. El montaje lo dirigió Fernando Tropea. Se seleccionaron y unieron con precisión los exteriores grabados en Toledo en el otoño de 1939 y la primavera de 1940 con todas las secuencias rodadas en Roma. A ello se añadirían las maquetas que ilustraban los estragos del Alcázar y el fondo musical de Antonio Veretti.

El 25 de agosto de 1940 se proyectó el filme por primera vez en el cine Vittoria de Campino, ciudad próxima a Roma. En los primeros días de septiembre se llevó al festival de Venecia logrando la Copa Mussolini como Mejor película italiana. El 28 de octubre se estrenó en Madrid y el 20 de diciembre en Toledo. En aquellos momentos la película ya había recibido felicitaciones de las instancias políticas y del mundo cinematográfico italoespañol. La vertiente técnica y el ágil lenguaje fílmico de Geninna fue por lo general muy elogiado. Comercialmente resultó un éxito en varios países, distribuyéndose copias en varios idiomas. Sin embargo, la película conocería otros avatares sujetos a nuevos contextos en Italia y España.

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