La carrera procesional deja a la izquierda la iglesia parroquial de San Nicolás, en cuyo muro se sitúa una hornacina que acoge una imagen, conocida popularmente, como la Virgen de Alfileritos asociada a una leyenda local basada en la ofrenda que hacía una costurera que al depositar alfileres cada día conoció a un joven con el que se acabó casando. Más abajo, a la derecha, parte la calle del Cristo de la Luz donde se encuentra la mezquita del mismo nombre, construida en época califal. Casi enfrente queda la pintoresca calle de Agustín Moreto, espacio que suele acoger alguna ornamentación especial el día del Corpus. Los toldos cubren el recorrido de la larga y estrecha calle de Alfileritos, flanqueada por portadas y patios que demuestran el uso residencial por encima del comercial a lo largo de los siglos. Al final, a la derecha, se deja el ábside mudéjar de la iglesia de San Vicente y la salida hacia los Cobertizos (calles cubiertas) donde se encuentran varios conventos de clausura.

Textos: Rafael del Cerro Malagón


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