La calle de Cardenal Cisneros concluye en los Cuatro Tiempos, una plazoleta o entronque con la calle del Barco que baja hasta el Tajo, mientras que las calles de Sixto Ramón Parro y del Locum conducen hacia algunas plazas (San Justo y Abdón de Paz respectivamente) que habitaban dignidades y empleados de la Catedral hasta el siglo XVIII. El nombre de  Lócum puede tener relación con el hecho de que esta calle comienza frente una de las puertas de la Catedral que comunicaba con el locum (término latino), palabra que aludía a la zona que acogía los servicios higiénicos.

En la parte más alta de este cruce urbano, en los muros catedralicios, sobresalen unos bastidores metálicos donde se colgaban las velas elaboradas en los talleres de cerería allí ubicados, además de alguna garrucha para subir o bajar los productos. Debajo queda una hornacina conocida como la Virgen del Tiro, imagen de color negro, protegida por unos vidrios emplomados. Las puertas que hay en esta parte del templo primado se corresponden con los sótanos y almacenes situados bajo la cota de las naves góticas. En alguna de estas estancias, en otro tiempo, se guradaban los toldos, sogas y algunos enseres para los adornos del Corpus.

Textos: Rafael del Cerro Malagón


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