El cortejo sale de la Catedral por la única puerta que está a nivel de la calle lo que justifica el nombre de “Llana”, reedificada por Ignacio Haan (1800) en estilo neoclásico. A pocos metros está la puerta de la Alegría, conocida comúnmente de los Leones, que comunica con el crucero catedralicio. Frente a ambas puertas, dos calles descienden a barrios de sabor medieval: la bajada del Pozo Amargo y el callejón del Vicario que acogió una pequeña prisión para eclesiásticos hasta medados del XIX. Más adelante, también a la derecha, queda el largo callejón sin salida de San Pedro donde es posible visitar algunos patios ornamentados con especial esmero por los dueños para estas fechas.

Textos: Rafael del Cerro Malagón


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