Después de siglos de celebrarse esta fiesta eucarística en jueves, en 1990, tras un acuerdo entre la Iglesia y el Estado, la autoridad eclesiástica la trasladó al inmediato domingo siguiente. En 1991, la procesión discurrió por las calles en domingo, aun cuando otros lugares la mantuvieron en jueves. La decisión causó hondo malestar en Toledo pues se perdía la tradición de ser uno de los jueves que “relumbran más que el sol”, además no tener ya la consideración de festividad laboral de ámbito nacional con la consiguiente merma de visitantes. En la prelatura del arzobispo Antonio Cañizares (2002-2008) se llegaron a celebrar dos procesiones a partir de 2004: una el jueves, como fiesta local de Toledo, y otra el domingo para cumplir el calendario religioso. En 2010, siendo ya arzobispo Braulio Rodríguez Plaza, se restableció la procesión del Corpus en jueves, conforme al calendario litúrgico hispano-mozárabe. En junio de 2014, ante coincidencia de la procesión con el acto de proclamación en Madrid, de Felipe de Borbón y Grecia, como Jefe de Estado, el arzobispado de Toledo desmintió que el cortejo de efectuase por la tarde de ese día o se trasladase al domingo

Textos: Rafael del Cerro Malagón


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